sábado, 21 de noviembre de 2009

Volabas por los aires y caías en el agua como un pequeño y bello objeto delicado. Y saber que después te tendría en mis brazos me llenaba de una infinita felicidad; mi tierno sol amarillo. No podía acabar de creerme -y en esa zozobra mi sentimiento se acrecentaba- que me quisieses justo a mí, , tan importante, tan grande; yo, uno entre mil millones de millones azules. Después te pediría un beso... y me lo darías.

Jean Louis Blanc, Lulu Skala.





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