sábado, 21 de noviembre de 2009

En el pequeño bar del cine de barrio, mientras apuro mi whisky y oigo las cantinelas de los anuncios, en espera del comienzo de la película, agradezco a las cosas humildes su compañía convencional. Gracias a las chocolatinas, por ejemplo, por estar envueltas en papeles colorados, con retratos de vacas y avellanas; gracias a las patatas fritas, discretas y familiares, siempre infantiles en su bolsa de celofán, y gracias a la mínima y tópica artesanía de la taza de café. ¿Quien sabe qué padecito de papel de plata, qué cacharrito de loza barata me está salvando hoy de la deseperación? Porque las cosas nunca desertan: estar solo, como hoy, como siempre, es estar solo de ti.

Fernando Savater, Alone en Sobrevivir.



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