Cada hombre lleva en sí una habitación. Es un hecho que nos confirma nuestro propio oido. Cuando se camina rápido y se escucha, en especial de noche cuando todo en torno nuestro es silencio, se oyen, por ejemplo, las sacudidas de un espejo de pared mal colgado.
Kafka, Consideraciones acerca del pecado, del dolor, la esperanza y el camino verdadero

yo oigo el viejo carrillón del abuelo!
ResponderEliminarmaldito viejo!
nunca debimos llevarle a benidorm!
se fugó con ingrid y dilapidó el patrimonio en sangría y gambas!!